METABOLISMO ENERGICO Y ACTIVIDAD FISICA
METABOLISMO ENERGICO
Y ACTIVIDAD FISICA
El aparato locomotor, que está compuesto por huesos, articulaciones y músculos, tiene a estos últimos como elemento activo. Por tanto, son los músculos los encargados de generar el movimiento; para ello, la célula muscular está especializada en la conversión de energía química en energía mecánica, en lo que supone el metabolismo energético. Para ello debe utilizar con efectividad la energía almacenada en la molécula de ATP = Adenosín Trifosfato, y sobre todo tener muy desarrollados los mecanismos destinados a la resíntesis del ATP para poder volver a utilizarlo, ya que es sólo la descomposición del ATP lo que va a dar lugar a la energía necesaria para la contracción muscular.
El problema es que los
depósitos musculares de ATP son muy limitados, y además podríamos decir que el
ATP es una moneda de cambio temporal. Es por ello que en el interior del
músculo tienen lugar una serie de procesos tendentes a resintetizar (volver a
formar) el ATP descompuesto mediante vías aeróbicas o anaeróbicas, el conjunto
de los cuales denominamos metabolismo energético; es decir, se trata
de volver atrás la reacción (1) anterior, pero si en la reacción
anterior obteníamos una cantidad de energía importante, en este caso tendremos
que aportar esa misma cantidad de energía para que pueda resintetizarse el ATP,
tal y como vemos en la siguiente ecuación:
Esta formación de
energía tendente a la resíntesis del ATP puede seguir diferentes vías que
denominamos Anaeróbico Aláctico , Anaeróbico Láctico y Aeróbico ,
vías que podemos ver en los siguientes apartados.
A las diferentes
necesidades y modos de utilización y de resíntesis de energía que dispone la
célula muscular es a lo que denominamos en conjunto Metabolismo
Energético.
Introducción
La energía que se consigue a través de los diferentes
procesos metabólicos se dedica a mantener los procesos fisiológicos básicos del
organismo y, también, a responder a las demandas
generadas por actividades cotidianas del individuo.
Los procesos de medición de la energía deben diferenciar
entre la energía consumida y la cantidad de actividad física desarrollada, que
depende también del concepto de eficacia mecánica.
Además, la mayor parte de la energía consumida se transforma en calor.
El entrenamiento físico puede ejercer una enorme
influencia en la modificación de ciertos patrones estructurales y funcionales
relativos
al metabolismo energético.
En base a todo lo anterior, en el presente trabajo se
describen los procesos metabólico energéticos asociados a la actividad física y
al deporte.
2. Consumo energético
La energía que se consigue a través de los diferentes
procesos metabólicos está dedicada a mantener los procesos fisiológicos básicos
del organismo y a responder a las actividades cotidianas del sujeto (Thibodeau
y Patton, 2007)
A. Metabolismo basal
Para medir la energía invertida en los procesos
fisiológicos básicos se utiliza el cálculo del ritmo metabólico basal, que se
refiere a la mínima cantidad de energía que un sujeto necesita para vivir.
El cálculo del ritmo metabólico basal se realiza con la
persona en reposo y en posición supina, tras 8h de sueño y 12h de ayuno.
El consumo energético en reposo se sitúa entre las
12002400 Kcal/día para un adulto. No obstante, estas cifras van a depender
directamente de factores como:
a. Masa corporal (peso y talla). El gasto
energético en reposo se incrementa con una mayor masa corporal total ya que tiene
que invertir más energía para mantener la temperatura corporal. Es necesario
aclarar que el 80% de la energía diaria proveniente de los macronutrientes se
destina a mantener la temperatura corporal.
b. Tipo
somático (endomorfo, ectomorfo y mesomorfo). La masa muscular consume más calorías que la masa
grasa, por lo que los individuos con un tipo somático endomorfo consumen un
mayor número de calorías.
c. Edad. El incremento en la edad cronológica favorece el
descenso en el ritmo metabólico.
d. Estrés
nervioso. El estrés contribuye a aumentar la tasa
metabólica basal.
e. Sistema
endocrino. Determinadas hormonas como la tiroxina y la
adrenalina incrementan el gasto metabólico.
B. Metabolismo
en reposo
Se corresponde con la energía total necesaria para las
actividades cotidianas.
Teniendo en cuenta la medición del consumo de oxígeno
(VO2máx), una persona consume de media 0,3 L O2 x min1 O432 L O2 x día.
La energía necesaria para satisfacer las demandas
generadas por las actividades proviene fundamentalmente de las grasas e
hidratos de carbono, aunque también son utilizadas las proteínas como fuente
energética. Está representada por un cociente ventilatorio en reposo de 0,8,
cuya equivalencia calórica 4,80kcal x L O2.
A partir de estos datos, el cálculo del gasto energético
en reposo para un adulto al día podrían ser los siguientes: kcal consumidas/día
= LO2 consumido al día x Kcal usadas/LO2 = 432 x 4,80 = 2.074 Kcal/día El ritmo
metabólico en reposo se sitúa aproximadamente en 18003000 kcal/día, y depende
principalmente de los
siguientes factores:
a. Nivel de actividad, determinado por el tipo de
actividad económica ejercida, actividades físicas en el ocio y tiempo libre,
estilo de vida activo o no activo, y otras.
b. Edad. Los individuos jóvenes presentan en
promedio un mayor ritmo metabólico en reposo.
c. Sexo. Los varones tienen en promedio un mayor
ritmo metabólico en reposo frente a las mujeres.
d. Parámetros antropométricos como peso corporal,
talla, envergadura y composición corporal (masa
grasa y masa muscular) constituyen otros factores muy importantes.
C. Coste energético en el ejercicio físico
La inversión de energía de diversas actividades está
determinada por el consumo de oxígeno medio por unidad de tiempo. Los valores
que surgen no contemplan la fase anaeróbica del ejercicio ni el consumo de
oxígeno durante la recuperación del esfuerzo.
Medición del consumo energético
Los procesos de medición deben diferenciar entre la
energía consumida y la cantidad de actividad física desarrollada, que depende también
del concepto de eficacia mecánica. Además, la mayor parte de la energía
consumida se transforma en calor.
Por otro lado, existen diversos medios para medir la
energía consumida en una actividad. Algunos de los más relevantes se pueden
observar en la tabla 2.
Tabla 2. Métodos de medición de la energía consumida
A. Medición de la energía por calorimetría directa
Se basa en la relación entre calor disipado y el nivel
metabólico. Este método mide la energía térmica a través de un calorímetro.
En el proceso de medición es necesario tener en cuenta
los siguientes factores:
a. En una situación basal se genera calor, por lo que la energía
térmica de un sujeto es el resultado de la diferencia entre la energía total
del esfuerzo y la energía basal.
b. Solo un 25% de la energía de los alimentos se proyecta
en forma de movimiento. El 75% de esta energía se pierde en forma de calor. La
energía total del esfuerzo hace referencia a este porcentaje (75%), por lo que
hay que añadirle ese 25% de energía cinética.
Uno de los mayores inconvenientes de este método es que
no pueden percibirse los cambios rápidos en la liberación de energía y, por tanto,
no se puede medir la energía en ejercicios físicos intensos.
B. Medición
de la energía por calorimetría indirecta
Este método está basado en el consumo de Oxígeno (O2) y
la consiguiente producción de dióxido de carbono (CO2) durante las reacciones metabólicas
que acompañan al ejercicio físico.
El organismo capta el O2 atmosférico, que es empleado
para recoger electrones que llegan a la parte final de la cadena respiratoria y
que han sido generados por el catabolismo de los macronutrientes (hidratos, grasas
y proteínas). El proceso concluye con la obtención de energía y la producción
de CO2 y agua (H2O).
Para realizar los cálculos de la energía gastada se
admiten como elementos tipo la glucosa (hidratos de carbono), ácido palmítico
(grasas) y albúmina (proteínas).
La relación O2 y CO2 se conoce como cociente respiratorio
ventilatorio, puesto que analizamos el O2 consumido y el CO2 eliminado a través
de los gases espirados.
Este cálculo del consumo energético es aplicable a los
ejercicios submáximos. En ejercicios intensos esta estrategia no es válida ya
que el organismo produce ácido láctico y se activan mecanismos amortiguadores
de las cargas ácidas a través del bicarbonato de los tejidos y la sangre. Esta
acción produce CO2 y H2O (Garatachea, Almeida, García y de la Paz, 2006).
Solo se considera a las grasas e hidratos de carbono para
calcular el cociente respiratorio no proteico.
El rendimiento energético de un litro de O2 en la
combustión de la glucosa es de 4,69 kcal y en el ácido palmítico es de 5,5
kcal.
Por tanto, si podemos conocer la cantidad de O2 consumida
por un sujeto durante el ejercicio físico, podremos calcular la energía química
invertida. En este sentido, De Paz y Garatachea (2006) plantean en la tabla 3
la participación de los diferentes sustratos en un ejercicio.
Tabla 3. Sustratos en el ejercicio físico
Los parámetros necesarios para conocer la participación
de los diferentes sustratos y el gasto energético asociado son los siguientes:
·
Coeficiente
respiratorio ventilatorio.
·
Rendimiento
energético del oxígeno (kcal/L).
·
Porcentaje de grasas
e hidratos de carbono.
C. Medición de la energía por el registro de la
frecuencia cardiaca
Este método se fundamenta en la relación entre las
pulsaciones de esfuerzo (FC) y consumo de oxígeno (VO2) durante la realización
del mismo. El parámetro global determinado por esta relación es directamente
proporcional y lineal en un individuo, de manera que este valor nos permite
conocer también el volumen de O2 utilizado.
Para ello podemos tener como dato fundamental que cada
litro de O2 consume 5,05 kcal.
Las características más relevantes de este método son:
·
Es un método fiable
en esfuerzos entre 2530% y 7080% del VO2máx.
·
El procedimiento de
esta metodología depende de factores como el tipo de contracción, estado
nutricional, hidratación y temperatura exterior.
D. Medición de la actividad física con podómetro mecánico
Esta metodología se basa en el número de pasos de un
sujeto, a partir de los cuáles TudorLocke y Bassett (2004) establecieron una
serie de índices de actividad física (tabla4).
Tabla 4. Índices de la actividad física
E. Cuantificación de la actividad física empleandométodos
de observación
Se trata de distintos métodos de tipo cualitativo que
utilizan la observación y el registro para valorar el nivel de actividad física
(Garatachea, 2005). Algunas de las herramientas más utilizadas se reflejan en
la tabla 5.
Tabla 5. Métodos de observación
4. Entrenamiento físico y metabolismo energético
El entrenamiento físico puede ejercer una enorme
influencia en la modificación de ciertos patrones estructurales y funcionales
relativos al metabolismo energético.
A. El entrenamiento aeróbico
El entrenamiento de tipo aeróbico (crónico) genera una
serie de modificaciones en las funciones y estructuras relativas al metabolismo
energético.
Este tipo de entrenamiento favorece transformaciones en
la capacidad para soportar un ejercicio submáximo prolongado y en el VO2máx.
Concretamente, se produce:
a. Un mayor número de capilares alrededor del músculo.
Esto facilita un mayor intercambio de gases, de calor y de nutrientes entre la
sangre y las fibras musculares.
b. El incremento de mioglobina muscular hasta un 7580%.
Esto supone una mayor capacidad de almacenaje de oxígeno
para liberarlo en situaciones de escasez.
c. Una mejor función mitocondrial, mayor capacidad para
generar adenosintrifosfato (ATP) y utilización del oxígeno.
d. La optimización de la función enzimática lo que supone
un mayor equilibrio metabólico promoviendo un uso más
lento del glucógeno, menor producción de lactato y un
incremento del umbral anaeróbico.
e. El incremento de los depósitos de glucógeno combinando
el tipo de ejercicio físico, la recuperación y el tipo de alimentación.
f. Una mayor cantidad de ácidos grasos libres en sangre,
y una mayor reserva de grasas para ser utilizadas como combustible ahorrando
glucógeno y retrasando la fatiga.
B. El entrenamiento anaeróbico
El entrenamiento anaeróbico ha sido foco de atención de
investigadores y especialistas por los enormes del deportista con tiempos de
entrenamiento reducidos. Uno de los resultados ha sido la proliferación de
métodos modernos de alta intensidad, también conocidos con HIIT (High Intensity
Interval Training). Uno de los exponentes de estos métodos fue el archiconocido
Emil Zátopek “la locomotora humana” (Belda, 2011).
El entrenamiento físico compuesto por ejercicios basados
en la utilización de la vía anaeróbica aláctica (potencia y capacidad aláctica,
menos de 30”) mejora la fuerza muscular máxima
El entrenamiento físico basado potencia aláctica favorece
la mejora en una serie de parámetros tales como:
·
Una mayor eficacia de
movimiento.
·
Colabora en la
optimización de la capacidad oxidativa.
·
Mejor tolerancia al
lactato.
·
Mayor eficacia en el
aclarado de lactato.
·
Una mejor coordinación
intermuscular.
El entrenamiento físico compuesto por ejercicios basados
en la utilización de la vía anaeróbica láctica (potencia y capacidad láctica,
más de 30”) mejora la actividad de enzimas como la fosforilasa,
fosfofructokinasa (PFK) y la lactatodeshidrogenasa (LDH).
Los progresos derivados del entrenamiento por
repeticiones dependen de las ganancias de fuerza muscular máxima.
Estos factores son los siguientes:
a. Tolerancia a los productos de fatiga de la glucolisis
anaeróbica.
b. Más eficacia de los mecanismos de amortiguación.
Comentarios
Publicar un comentario